Nebraska, una comedia dramática fascinante llena de tantos toques que dificulta encasillarla en un renglón, un viaje de reencuentro, resignación y sobre todo perdón.

 

Un anciano llamado Woody (Bruce Dern) con síntomas de demencia, le comunican por correo que ha ganado un premio. Cree que se ha hecho rico y obliga a su receloso hijo David (Will Forte) a emprender un viaje para ir a cobrarlo. Poco a poco, la relación entre ambos, rota durante años por el alcoholismo de Woody, tomará un matiz distinto para sorpresa de la madre y del triunfador hermano de David, Ross Grant (Bob Odenkirk).

 

El director Alexander Payne, que ya nos ha traído títulos destacados como "Entre Copas"(2004, con 5 nominaciones al Oscar), "Los Que Se Quedan"(2023, 5 nominaciones más al Oscar), y ahora con "Nebraska"(2013, con 6 nominaciones al Oscar) destacando la calidad de su trabajo, dándole su toque personal y melancólico que tanto lo caracteriza.




 

Desde un principio nos dejan claro que Woody padece una enfermedad y que, en realidad nunca fue un gran padre ni buen esposo por culpa de su alcoholismo. Los constantes reclamos de su familia ya no le importan y solo quiere cumplir su deseo, cobrar el premio de un millón de dólares.

 

Su hijo David se da cuenta que si no cumple el deseo de su Woody jamás lograran tranquilizarlo y es cuando decide emprender un viaje, un viaje donde empezara a conocer detalles de la vida de su padre que jamás se imaginaba y es cuando empieza a sentir una gran conexión con padre, algo que nunca sintió por el poco afecto recibido.




¿Tenemos la obligación de perdonar los errores de nuestros padres? La verdad es que no lo sé, cada quien tendrá su propia opinión, pero David demuestra que sí vale la pena, sintiendo que ese viaje podría ser el último que compartiría con su viejo y decide optar por el perdón, al final de cuentas, todos cometemos errores.

 



Bruce Dern, en su papel de Woody Grant es una verdadera maravilla, una capacidad para transmitir sentimientos con solo ver su cara en la película es magistral, te crea una mezcla de compasión, dolor y cansancio por la vida de no creer.

 

Una película totalmente recomendada, que se toma su tiempo para describir los momentos y llegar a conocer los personajes en toda su dimensión.


 

Dirección; Alexander Payne

Guion; Bob Nelson

Música; Mark Orton

Fotografía; Phedon Papamichael (B&W)